MUCHO QUE DESEAR

Las pruebas que dejarían al descubierto el lado oscuro de la Reina Letizia

No tuvo un comportamiento digno de la Consorte.
miércoles, 24 de noviembre de 2021 · 04:00

La Reina Letizia jamás será como la Reina Sofía, lo sabemos muy bien. Acostumbrados a la complaciente sonrisa de la Emérita pasamos a la soberbia aplastante y firme de una periodista. Ambas son diferentes por naturaleza, pero una ha dejado la vara demasiado alta en cuanto a modales y apariencias.

Jamás la Reina Letizia podría soportar todo lo que la Reina Sofía contuvo durante tanto tiempo. También vale aclarar que el matrimonio del Rey Felipe es completamente diferente al de su padre. No necesariamente de todo palo sale la misma astilla, por ahora.

La figura de la Reina Letizia ha dejado mucho que desear en varias ocasiones. Su inexperiencia con los protocolos y su independencia como mujer llamaba demasiado la atención. Su antecesora era pura ternura y sonrisa, ella es más determinante y seca. Sonríe lo justo y cuando debe poner caras largas lo hace sin reparos.

Hubo varios momentos donde la Reina Letizia dejó a varios con la boca abierta, no precisamente por buenos motivos. Por ejemplo, aquella vez que la RAE presentaba su nuevo diccionario y Su Alteza fue registrada teniendo muchas caras de desprecio. Parecía que no quería tocar el libro, ¿acaso estaba envenenado?

En su momento lo atribuimos a su inexperiencia como Consorte. Finalmente dimos cuenta de que esa sería su personalidad. Modificó con el tiempo algunos gestos, pero es difícil olvidar algunos hechos como, por ejemplo, cuando le dijo “jódete” a su esposo en frente de todos.

Pero donde más sacó a ventilar hilos sobre su personalidad fue en aquella inolvidable pelea con la Reina Sofía. Completamente cabreada por los escándalos de corrupción del Rey Juan Carlos, la Reina Letizia se impuso a la salida de la Iglesia para que la Reina Sofía no se tomara una fotografía con sus hijas.

No pudo disimular su falta de empatía hacia su suegra en aquel momento. Es que Letizia Ortiz es diferente a su antecesora, quieran o no las personas a su alrededor. Su tiempo de inexperta ya caducó. Hoy debe de ser el ejemplo máximo de España y eso también implica tener algo de sangre en las venas, conectar con su público y generar empatía, algo que no está en sus tareas favoritas, al parecer.