PARANORMAL

El día que Felipe de Edimburgo deseó lo peor para el mundo y su profecía se hizo realidad

El comentario más cruel del Príncipe se materializó 33 años después.
domingo, 11 de abril de 2021 · 01:45

¿Cuántas veces el Duque de Edimburgo no le sacó un ramal de canas a su esposa, la Reina Isabel por sus imprudentes comentarios en actos públicos? Durante sus 72 años de matrimonio y reinado en conjunto, más de un comunicado urgente debió transmitir la Soberana a sus súbditos disculpándose ante todo el Reino Unido, gracias al ácido humor de su Consorte.

Pero nunca ninguna de sus hilarantes y, en otras ocasiones, incómodas palabras pudieron ser tan atinadas y perturbadoras al mismo tiempo como en una sola ocasión en la que su destacado don para soltar sus "ocurrencias", terminó convirtiéndose décadas después en un verdadero desastre a nivel global.

La Reina Isabel debía responsabilizarse por las "gracias" de su esposo Felipe de Edimburgo.

Esto ocurrió en 1988. Felipe de Edimburgo accedió a conceder una entrevista para la "Deutsche Press Agentur" de Alemania y en medio de la interlocución, uno de los temas trataba específicamente los problemas de la superpoblación mundial, cuando el entrevistado, soltó la siguiente frase para la historia.

En caso de que me pudiera reencarnar, me gustaría hacerlo como un virus mortal, para ayudar a resolver el problema del hacinamiento.

En aquella oportunidad, nadie pensó que Felipe de Edimburgo podía profetizar lo peor.

Por supuesto, el contenido de la entrevista llegó al Reino Unido y el primer rotativo que replicó las escabrosas palabras del Duque causaron estupor en la población. Desde cualquier interpretación posible, no se trataba de una de sus acostumbradas imprecisiones, sino de un pensamiento bastante cruel y carente de toda humanidad.

¿Cómo podría adivinar Felipe de Edimburgo que sus palabras se convertirían a medias en realidad 33 años después? Aunque de pronto el Príncipe no quedó convertido en un agente virulento, su profecía no solo se materializó, sino que se revirtió en su contra, cual monstruo ante su creador. Vivió su último año confinado en el castillo de Buckingham a causa de la COVID 19 y luego trasladado a Windsor, junto con la Reina Isabel para ser resguardados, debido a que ambos estaban entre las primeras líneas de grupos de riesgo por su avanzada edad.

Felipe de Edimburgo nunca tuvo cortapisas en soltar sus inconsistentes comentarios.

Nunca sabremos si ante el paso de la pandemia que sigue azotando al mundo, Felipe de Edimburgo recordó alguna vez, aquella casi profecía tan extraña que lanzó al mundo en 1988 y hoy, su pensamiento que resultó bastante perturbador, tiene más sentido que nunca.

Ahora la Reina Isabel deberá seguir sola, sin su inseparable compañero Felipe de Edimburgo ante su reciente fallecimiento a los 99 años y, ante el paso de la pandemia por el país vecino, quizás deba atravesar por nuevos períodos de confinamiento en solitario. ¿Quién iba a pensar que de alguna manera el escenario actual sería "profetizado" por un Nostradamus británico real?

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