CONTROVERSIA

Gritos, malas miradas y vergüenza pública: así fue "formada" la Reina Letizia para gobernar

El camino a la Corona de la Soberana no fue fácil, en parte, por su familia política.
jueves, 22 de abril de 2021 · 15:53

Impoluta, perfecta, sin errores. La Reina Letizia es un ejemplo de como debe llevarse una institución, sin dilaciones, sin vacilaciones pero sobre todo con un comportamiento exento de cualquier fallo posible.

Pero en su camino a esa "perfección" que podemos ver y apreciar hoy, la Reina Letizia ha atravesado un camino tortuoso dónde debió aprender a las malas y en tiempo récord como convertirse en una verdadera Monarca sin fracasar en el intento.

La Reina Letizia hizo enfadar a la Emérita en más de una ocasión.

Por supuesto, cuando nos referimos "a las malas", tiene que ver con todas las ocasiones en las que su familia política, empezando por su esposo, el Rey Felipe, tuvieron que templarle las orejas a la Reina Letizia para que se comportara como debía y cumpliera con el rol que se esperaba de ella.

No es necesario destacar que estas incómodas situaciones en las que recibir una orden en tono de reproche, va en contra de la naturaleza de la Reina Letizia, quien siendo tan demandante y perfeccionista como es, puso obvia resistencia. Las órdenes las da ella, la última mirada en todo lo concerniente a "Zarzuela" es la suya, y todo cuanto vive y se mueve, actúa y piensa según sus demandas.

Fueron tantos desaciertos cometidos por la Reina Letizia, que muchos avizoraron riesgo de divorcio.

Pero aquellos eran tiempos de adaptación desde sus días como Princesa de Asturias hasta sus inicios como Soberana. ¿Cuántas canas de las que hoy adornan la cabellera del Rey Felipe no se las debe a la Reina Letizia y sus imprudencias, arrebatos y tintes de rebeldía?

¿Cómo olvidar las veces en que la Monarca dejó botado al Rey Felipe en medio de un acto público? Aquello se cuenta por decenas: no le aplaudía al final de sus discursos, cruzaba las piernas al sentarse, hacia desplantes a Jefes de Estado y de Gobierno, muecas por aquí, olvidos por allá, peleas con la suegra y la peor afronta, caminar delante del Rey. Resultaría ilógico pensar que en su momento las sonadas de posibles crisis matrimoniales en la pareja tenían total sentido? Seguro que no.

Si alguien no podía tolerar a la Reina Letizia, era el Emérito Juan Carlos.

Los Reyes Eméritos, Don Juan Carlos y Doña Sofía también debieron hacer lo propio. En más de una ocasión, la griega apartó a la asturiana en público para regañarla por alguna situación indebida y protagonizada por la Reina Letizia y el exgobernante, quien nunca confió en ella, se exasperaba ante su probada elocuencia que no dejaba a nadie intervenir en alguna conversación. Famosa fue la regañona que le dio el suegro en medio de un almuerzo familiar: “Letizia, ya sabemos que eres la más inteligente de la familia, pero por favor, deja hablar a los demás!”.

¿Quién dijo que ser Consorte era fácil? No se trata de simplemente aparecer en alfombras rojas y sonreír a las cámaras, es todo un esfuerzo que agrupa dos capacidades: aprender rápido y adaptarse. Hoy, la Reina Letizia es toda una experta llevando su agenda institucional y las regañadas las da ella a sus hijas, quienes están en pleno proceso de formación. Quizás, por los malos ratos que pasó junto a sus suegros, no permite que intervengan en la educación de la heredera Leonor y la Infanta Sofía. Si alguien debe enseñar, corregir e intervenir es ella y de momento así seguirá siendo.

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