PUERTAS ADENTRO

El intento de María Jiménez y Pepe Sancho de mantenerse unidos pese a la tragedia

Tres bodas no fueron suficientes para aplacar los límites desbordados de una relación insalubre.
miércoles, 21 de julio de 2021 · 11:14

María Jiménez volvió a la boca de todos gracias al programa “Lazos de sangre”, presentado por Boris Izaguirre para “RTVE”. El espacio televisivo que se encarga de revivir historias de las familias o clanes más polémicos y significativos de España, donde la primera homenajeada ha sido la seductora cantante española. Y claro está que al hablar de ella sí o si hay que mencionar a Pepe Sancho.

Pepe Sancho y María Jiménez se conocieron en los años 70, cuando la prominente artista empezaba a sonar como una promesa sensual entre la audiencia. Su melena rubia y su instinto relajado para con su cuerpo llamaron la atención de Pepe, quien en ese momento estaba encarnando a un rebelde estudiante para una película.

Lo suyo fue atracción a primera vista. María Jiménez llegó a confesar que “Al lado de ese hombre sentí una atracción que me arrancaba de cuajo”. Y podemos decir que muchos fuimos testigos de esa desbordante pasión. Por su parte, Pepe se refería a ella como “una mujer diferente”: “El mundo que ella me enseñó antes de casarnos me pareció divertido: el rocío, la feria de Sevilla, los caballos, las bodegas, el fino, los señoritos andaluces y, ¿Por qué no? La abundancia. La abundancia en general, incluso en el amor.”

Era cuestión de tiempo para que juntos fuesen al altar. Ese evento finalmente llegó el 1 de junio de 1980 en la iglesia de Santa Ana. La boda fue espectacular. Miles de carros, periodistas y cientos de personas querían presenciar esa unión. Dos personas sumamente atractivas, tanto profesional como físicamente, ponían un sello definitivo a su unión. Aunque quizás, si lo analizamos a los ojos del presente, tenemos que advertir que aquello fue nada más una carta de presentación. El menú que sigue es verdaderamente desastroso.

En esta historia de amor hubo varios condimentos presentes, quizás todos al mismo tiempo: la pasión desmedida, el encanto y la atracción, las infidelidades y los maltratos, tanto físicos como psicológicos. Al poco tiempo de la boda se separaron debido a que estos ingredientes causaron úlceras en sus estómagos (metafóricamente).

La reconciliación podría ser como el postre, ya que en 1987 volvieron a casarse en Costa Rica, en donde la revista “Hola” tuvo mucho protagonismo. Fue ese medio el que publicó en su portada “Sí, quiero”, haciendo un guiño a que, quizás, todo se tratase de un mero espectáculo. Los mismos condimentos provocaron la separación, sumado a que la hija de María Jiménez había fallecido y eso causó en ella un inmenso dolor y vacío.

La tercera boda aconteció en Nepal, pero para ese entonces María ya estaba devastada. La suerte de Pepe Sancho, en cambio, era distinta. La moneda lo favoreció y eso fue el detonante para que la violencia y el maltrato continuaran profundizándose, ahora bajo una tercera unión. Lo suyo no fue amor, sino más bien una pasión desmedida que desdibujó por completo los límites de la ternura y el respeto.

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