MÁS PALO SANTO POR FAVOR

La mala racha que no dejaría ni a sol ni a sombra a Christian Gálvez por culpa de Almudena Cid

Ni un exorcismo alcanzaría para aplacar tanta maleza.
martes, 18 de enero de 2022 · 11:52

Cuando la mala racha viene, no hay quien la pare. Parece un hecho sobrenatural, muchas veces sucede que luego de una seguidilla de desgracias miremos arriba y nos preguntemos: “¿por qué a mí?” Eso es justamente lo que la suerte de Christian Gálvez se pregunta una y otra vez. Desde que terminó su relación con Almudena Cid, las cosas han marchado bastante anormales a lo habitual.

Era de esperar, pues una separación trae mucho movimiento, sobre todo cuando se ha compartido bastante tiempo. Era el caso de Christian Gálvez y Almudena Cid, la perfecta pareja para las cámaras que en cada oportunidad que tenían enseñaban su amor en redes sociales. De pronto una ausencia de este material empezó a hacer ruido ¿acaso se trataba de unas “Crónicas de una separación anunciada”?

Pero ojalá solo se tratase de una ruptura amorosa. No por quitarle peso, pues bien sabemos lo bien que se llevaban Almudena y Christian, dentro y fuera de cámaras. Un problema de salud complicó aún más el delicado estado del presentador, que ensombrecía su presente cada vez más.

Una ruptura de clavícula mientras jugaba al futbol ocasionó graves lesiones en el cuerpo de Christian Gálvez. Afortunadamente ya se encuentra en recuperación, y le da la bienvenida a los clavos de titanio dentro de su cuerpo. Por si faltaba más, aquí está el motivo que hizo llorar lágrimas de sangre al periodista:

Al llegar al hospital, me tuvieron que romper la camiseta para poder proceder a las pruebas RX y valorar cuándo me intervendrían. Semanas después, y tras la implantación de 12 tornillos de titanio en la clavícula comienzo la rehabilitación. Estoy feliz y sé por qué tuve que parar.

Concluyó: “He llorado mucho, mezcla de pena y alegría, pero todo gratitud”. Ni al prender un bosque entero de palo santo la mala racha se aparta del lado de Christian Gálvez. Será cuestión de tiempo para que todo se vuelva a acomodar.