REINA SOFÍA

El carpetazo que dio la Reina Sofía ante la indiferencia de la Familia Real

Mientras el Rey Juan Carlos hacía de las suyas, ella también buscaba su refugio.
lunes, 2 de mayo de 2022 · 04:30

Mientras el Rey Juan Carlos se paseaba por toda España y el mundo con sus amigas más cercanas, la Reina Sofía se ocupaba de sostener una sonrisa y ejercer el deber para el que fue preparada durante toda su vida. Sonreír, la tarea más importante y hasta la más difícil por ciertos momentos.

Pero la Reina Sofía se apoyó en varias ocasiones de ciertas amistades, muchas de ellas con intenciones que miraban un poco más a lo lejos que los límites de la amistad, al parecer. Varias veces se desmintió sobre rumores de “algo más”, entre la Emérita y varios caballeros a la vista. Cierto es que para ella solo estuvo Juanito en su corazón, según consta en sus biografías.

La Reina Sofía en su boda con el Rey Juan Carlos. Foto de Archivo. 

Muchas veces oímos el rumor de que el Rey Harald de Noruega había posado sus ojos sobre la Reina Sofía cuando aún no era novia del Rey Juan Carlos. Siempre dijeron que se trataba de una mentira, pero cuando el rio suena es porque agua trae.

Otra vertiente de ese acaudalado río nos lleva al nombre de Enrique de la Mata Gorostizaga, quien supo ser Director de la Cruz Roja en España y años más tarde lo sería en la sede Internacional. Si cruzamos el nombre de dicha institución más el de la Reina Sofía, tenemos por resultado una amistad madura, sincera y firme debido a los intereses comunes. ¿Rumores de algo más? por supuesto.

Otra de las amistades que estuvo relacionada alguna vez con un supuesto idilio de la Reina Sofía tuvo que ver con Fernando Fitz-James Stuart, Duque de Alba. Dicen que cuando la Duquesa falleció, se aferró en la dulzura de Su Majestad. De allí se impregnó de varias amistades, todas relacionadas a la realeza y algún que otro elegante caballero.

Reina Sofía. Fuente: Redes sociales. 

Si hay algo que la Reina Sofía siempre fue es diplomática. Se lleva bien con todos, pues sabemos que siempre fue amante del deber y que cultivar buenas  relaciones era una de sus funciones. Quizás por eso jamás borró su sonrisa. Todos sus amigos provienen de la altísima sociedad española, aristócratas perpetuados en la designación divina de una monarquía.

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