REY FELIPE

El momento más incómodo que vivió el Rey Felipe y el gesto que lo dice todo

Sucedió durante la gala celebrada en el Palacio de Oslo.
sábado, 18 de junio de 2022 · 11:26

La transmisión de la ceremonia con motivos del cumpleaños 18 y mayoría de edad de la Princesa Ingrid Alexandra en el Palacio de Oslo, ha deslumbrado a cientos de miles de seguidores. El Rey Felipe ha acaparado la atención en distintos momentos de la gala y hubo uno en especial que resultó evidentemente incómodo.

Las cámaras de NRK, la corporación de radiodifusión de Noruega, transmitieron desde las 19:00 horas la ceremonia luego del posado oficial, donde el Rey Felipe ocupó un lugar central en la imagen, al lado de su ahijada y cumpleañera, la Princesa Ingrid Alexandra, futura Reina del país nórdico.

Ya retratamos el momento más emotivo de la ceremonia que fue marcado por el bellísimo discurso de la ahijada de Felipe VI, donde nos hizo emocionar a todos con sus sentidas y descontracturadas palabras dedicadas a sus abuelos los Reyes, a toda su familia y en especial a su madre, la Princesa Mette-Marit, guía y compañera en estos 18 años.

El Rey de Felipe ingresó al Palacio de Oslo del brazo de Amalia de Holanda, la sustituta de la Reina Letizia. Fuente: (TV2)

El momento incómodo de la noche para el Rey Felipe, el que dejó en evidencia todo lo que se había hablado en la antesala, fue cuando realizó su ingreso al Palacio de Oslo para ocupar su lugar en la mesa principal de los invitados, al lado precisamente de la Princesa Mette-Marit.

En ese instante, el Rey Felipe quedó expuesto al caminar tomado del brazo de la Princesa Amalia de Holanda: todos sabíamos dónde estaba la Reina Letizia, dónde se encontraba la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, pero esa ausencia quedó en evidencia ante los ojos de todos los presentes.

Luego de la entrada de la sonriente María Olimpia de Grecia, deslumbrante con su vestido blanco, después de nada más y nada menos que de Marie Chantal, la gran enemiga de Letizia, llegó el turno del Rey Felipe, quien no pudo esbozar ninguna alegría por el momento.

Serio, sin conversar con su compañera inesperada de ingreso a la gala, solo atinó a caminar con gesto adusto y a mirar al coro de niñas que contaron con un repertorio compuesto por canciones clásicas y de Abba, la formación sueca. Sin ánimos para sonreír en ese momento, el Rey de España avanzó ante los presentes y pasó el mal trago, quizás el más difícil de una velada que luego sí lo mostró más relajado.

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