CHARLÈNE DE MÓNACO

El apodo de Charlène de Mónaco y la nueva enfermedad que le atribuyen

No le dan respiro a la amada princesa monegasca.
jueves, 23 de junio de 2022 · 12:26

Aseguran que todo comenzó con el primer Rey Grimaldi, quien, luego de abandonar a una mujer, recibió la peor de las advertencias: “nunca ningún Grimaldi encontrará la felicidad en un matrimonio”. Una seria condena, casi como esas de las trágicas tramas de los cuentos de princesas sentenciadas a vivir en la oscura soledad hasta ser rescatadas por un milagroso y heróico Príncipe Azul. Ficción, a fin de cuentas. ¿Pero imposible en la realidad? ¿Qué opinarán Charlène de Mónaco y el Príncipe Alberto?

Hay quienes dicen que no es la ficción la que supera la realidad, sino todo lo contrario. ¿Será el caso de la pareja principesca? La historia de amor –si realmente lo es- entre Charlène y Alberto I se remonta al 2000, cuando un flechazo entre ambos los dejaría unidos para siempre. O hasta nuevo aviso, según dictan las tapas de las revistas más sensacionalistas de Europa. Aquella relación fue evolucionando al punto que, en 2006, durante los Juegos Olímpicos de Invierno, la princesa sudafricana y el príncipe monegasco se mostraron en sociedad por primera vez.

Charlène de Mócaco y el Príncipe Alberto contrajeron matrimonio en 2011. Fue en ese acontecimiento en donde se comenzó a hablar de otro modo de la princesa monegasca. Un evento que le valió el apodo que arrastra hasta el día de hoy. La llamaron “la princesa triste”. Esto, por las incontables e inagotables lágrimas que derramó durante su boda.

Charlene de Mónaco no dejó de llorar el día de su boda. (Foto: Gtres)

La prensa amarillista, acostumbrada a estas cosas, no dudó en recordar, entonces, aquella frase que sobrevuela la mente de cada uno de los integrantes de la familia Grimaldi. Una preocupación que pasa de generación en generación. ¿Acaso Charlène era una víctima más de la maldición? Solo sabemos que luego de casarse, los ojos de la princesa más amada –para algunos la sucesora emocional de la recordada e injustamente castigada Lady Di- no volvieron a ser los mismos. Nunca más. Ni cuando esboza una sonrisa o ensaya cariñosos gestos con sus hijos y esposo. Hay quienes afirman que no es feliz.

Nunca ningún Grimaldi encontrará la felicidad en un matrimonio.

Salud complicada

A la tristeza eterna que invade a Charlène de Mónaco se suma un delicado estado de salud. Lo último, una grave infección al oído que se complicó más de la cuenta y que casi le costó la vida. La princesa monegasca estuvo casi un año internada y alejada de su familia. Fue entonces que afloraron los rumores de ruptura y empezaron las arteras hipótesis de oscuros acuerdos de convivencia para evitar la vergüenza del Principado de Mónaco.

Ahora le atribuyen una nueva enfermedad o, en realidad, el motivo que genera absolutamente todas sus afecciones. El Príncipe de Mónaco ha salido en numerosas ocasiones a desmentir crisis románticas. Él mismo ha dado hace algunas semanas una entrevista explicando las razones de la pena de su esposa. Dijo que era porque extrañó mucho a su familia, que fue la distancia y que fue la prensa que rumoreó lo peor de ambos.

Charlène de Mónaco con toda su familia. (Foto: Eric Mathon / Palais princier de Monaco)

Sin embargo, la razón sería otra. No está de más recordar que Charlène de Mónaco, nuestra amada Charlène, estuvo varios meses internada por problemas de salud mental. Es por esto que allegados al Principado monegasco aseguran que el problema, en realidad, tendría que ver con su corazón. Pero no, no una cardiopatía. De corazón, en su sentido más simbólico y sentimental. Las malas lenguas andan diciendo que la princesa más amada de toda Europa y del mundo está gravemente “enferma de amor”.

¿Enamorada perdidamente o decepcionada de lo que fue y no será? Solo la sucesora de Grace Kelly puede contestar esa pregunta. Y, como con casi todo, el tiempo se encargará de dar la razón a quien corresponda.

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